Centro Histórico de Granada

España | Granada 29 mayo 2019 por Francisco Rubio
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Visitar Granada conlleva mucho más que pisar la majestuosa ciudad palatina con su Alhambra y su Generalife. Visitar Granada es pisar una tierra en la que, hace siglos, la genialidad de la humanidad dejó una huella eterna que los ojos del hombre no se pueden perder. Por ello que el poeta mexicano Francisco de Icaza, enamorado de esta ciudad, escribiera aquellos versos que cantaban algo tan bonito como “…que no hay en la vida nada, como la pena de ser ciego en Granada”, y que rezan en el muro al pie de la Torre de la Vela, en la Alcazaba de la Alhambra.

Después de la majestuosidad de la ciudad palatina, imprescindible hacer un recorrido por el casco antiguo de Granada, en pleno corazón de la ciudad.

La Catedral y su Capilla Real es el siguiente monumento más visitado después de la Alhambra. Su construcción data del siglo XVI por orden de los Reyes Católicos tras la toma de la ciudad, y en ella encontramos uno de los mayores símbolos de la cristiandad de Granada. La Catedral, aunque en sus inicios fue un proyecto gótico, finalmente se construyó bajo líneas renacentistas, y la Capilla, panteón de los monarcas y sus descendientes, sí goza de pleno estilo gótico. En su interior hay hueco para importantes obras de escultura, pintura y orfebrería, muchas de ellas provenientes de la colección privada de la reina, Isabel la Católica.

Cerca de este enclave, el Monasterio de San Jerónimo, una joya renacentista fundada por los Reyes Católicos en el siglo XVI y cuyos orígenes, al igual que los de la Catedral, también fueron góticos, siguiendo la habitual estética de la época. Este templo, como tantos otros, sufrió el paso y el expolio de las tropas francesas de Napoleón, que lo usaron como cuartel y originaron la desaparición de parte de su tesoro y la destrucción de su torre. Finalmente, muchos años después, pasó a la Orden de San Jerónimo, restaurado y con uso ocasional para actividades culturales. Don Gonzalo Fernández de Córdoba, más conocido como el Gran Capitán, y su esposa, María de Manrique, Duquesa de Sessa, que sufragó los gastos de su construcción, se encuentran enterrados en este monasterio.

En la calle Oficios, otro edificio emblemático de Granada, La Madraza, primera universidad del siglo XIV fundada por Yusuf I con todo el esplendor nazarí de la época. En sus inicios, La Madraza fue un símbolo de la cultura de al-Ándalus, y por eso que su primer uso fuese el de centro de estudios coránicos, el único en territorio español durante el período islámico. Posteriormente fue base del Ayuntamiento, y hoy en día pertenece a la Universidad de Granada y es sede de la Real Academia de Bellas Artes, siendo el único edificio que queda en pie de aquel arrabal de la Granada nazarí que era el de la Mezquita Mayor.

Paseando por el corazón de Granada, nos vamos a encontrar con La Alcaicería, un antiguo zoco árabe donde se fabricaba y vendía la seda que se utilizaba para pagar los impuestos establecidos por los reyes moros además de la venta de otras mercancías de precio elevado y que hoy en día sigue cumpliendo las mismas funciones de mercado y zona comercial. Era un espacio cerrado con muchas callejas llenas de tiendas y casas-muro que lo protegían a modo de ciudadela.

También, caminando por la ciudad, destaca el más bonito y romántico de todos los paseos granadinos que tiene nombre propio, la Carrera del Darro, un paseo abierto casi a orillas del río Darro a los pies de la colina de la Alhambra. En él, los baños árabes del Bañuelo, los más antiguos baños árabes públicos de España y los mejor conservados de la antigua civilización andalusí, que datan del siglo XI, en plena época zirí. Y, al final de la Carrera del Darro, la Plaza Nueva, una de las más antiguas y con mayor encanto de Granada, visualmente conectada a la Plaza de Santa Ana y formando ambas un solo espacio, en la cual se eleva un templo del mismo nombre, la Iglesia de Santa Ana. Desde esta Plaza Nueva tienes la subida al barrio del Albaicín, así como el acceso a la calle Elvira, que recorre parte del casco antiguo de la ciudad, para hacer una parada en la emblemática Puerta de Elvira.     

Como monumento más antiguo de la época musulmana y la alhóndiga mejor conservada del territorio español, el Corral del Carbón merece especial mención. Construido en el siglo XIV por Yusuf I, servía como almacén de mercancías y albergue de mercaderes. Posteriormente, en el siglo XVI, los cristianos lo adaptaron como Corral de Comedias o escenario para representaciones teatrales. Y ya en el siglo XVII, pasa a ser una corrala de vecinos. En su interior, en el centro del patio, aún se conserva una pila de piedra, original de su construcción, pero no hay más belleza dentro debido a su simplicidad y falta de ornamentos, lo cual contrasta con su bella y monumental fachada. En la actualidad, es un espacio dedicado a la actividad cultural de la ciudad.

Sin duda, la ciudad nazarí por excelencia cuenta con un centro histórico digno de ver, y no hay mejor recomendación que aquella de aprovechar cada paso por este bello y hermoso entorno.

Francisco Rubio

Francisco Rubio

Enamorado de los viajes y fotógrafo aficionado. Mi pasión es viajar, pero siempre acompañado de mi cámara. Como unión de estas dos cosas nació Viajeros por el Mundo!

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