Bastida de Carcasona (Ciudad Nueva)

Francia | Carcasona 16 noviembre 2019 por Francisco Rubio
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Bastida de San Luis nació en el siglo XIII bajo el reinado de Luis IX para alojar a los habitantes de la Ciudadela en su periodo de abandono, desde entonces son dos poblaciones inseparables en espíritu e historia.

Tres nombres, una historia

La Bastida de San Luis recibe también los nombres de ‘Ciudad Nueva’ y ‘Ciudad Baja’. Todos ellos hacen alusión a parte de su historia. El primero es en honor al rey Luis IX quien ordenó su construcción allá por el año 1.260. Fue además quien llevó adelante, junto a Felipe XIII toda la edificación exterior de fortificaciones que rodeaban la ciudad en sus inicios.

El segundo de sus títulos, ‘Ciudad Nueva’, se debe a que en su momento vino a reemplazar a la ciudad amurallada. La hermosa Ciudadela estaba en estado de abandono y los aldeanos encontraron refugio en esta nueva colonia. Desde allí se iniciarían además las nuevas actividades comerciales.

Por último, la denominación ‘Ciudad Baja’ es alusiva a su posición geográfica respecto de la ciudad originaria. Cuenta la historia que Luis IX perdonó a los aldeanos que habían participado de una revuelta en su contra y les permitió volver a la ciudad. La única condición era que se alojaran a los pies de la ciudad fortificada, precisamente en la orilla del río que mira el occidente. Con el tiempo sus murallas fueron derribadas en parte por el ataque Eduardo durante la guerra de los 100 años, luego por un incendio y para finalizar se abandonaron las fortificaciones con el tratado de los Pirineos.

¿Qué ver en la Bastida de San Luis?

Si bien es una ciudad pequeña, vale la pena dedicar horas de tu tiempo para recorrer cada segmento de su geografía cuadrícula. Sus monumentos son imponentes al igual que su plaza y viñedos. Cada uno de ellos merece la misma atención y sorprende con sus singularidades indiscutibles.

La Plaza Carnot

La Plaza Carnot es el eje del plano de la ciudad baja, alrededor de ella comenzó a erigirse la misma. Del mismo modo que dirigió la expansión arquitectónica se convirtió en el centro de toda la actividad local. Los martes, jueves y sábado se instala la feria de frutas y verduras que constituye un gran atractivo para turistas y un fuerte impulso comercial para los feriantes.

La Fuente de Neptuno, construida en mármol, se ubica en el centro de la Plaza Carnot. El dios del Mar y los Navegadores fluye en su caballo de mar y es protagonista de las postales de todos los turistas que recorren el lugar.

La Iglesia de San Vicente en Bastida de San Luis

El arte gótico embellece a la Iglesia de San Vicente con su campanario octogonal de 47 campanas resonantes en Carcasona. Fue construida en el siglo XIV y restaurada con posterioridad. Su contenido artístico cultural la convierte en una de las más hermosas iglesias francesas.

Si pasas por allí no puedes dejar de ingresar a su planta basilical constituida por gran cantidad de basílicas laterales que transmiten espiritualidad y derrochan arte. Pinturas, esculturas, vidrieras, pilas bautismales y un órgano orquestal son el deleite de sus visitantes.

La Puerta de los Jacobinos

La única sobreviviente tras los siglos que tiene la Bastida de San Luis. Era uno de los principales ingresos a la ciudad por aquel entonces amurallada. Desde allí se tenía el control de los habitantes y el comercio. En el siglo XVIII fue restaurada y quedan a su derecha los vestigios de la fuente de los jacobinos y parte de la muralla original.

Una vez que traspasas la Puerta de los Jacobinos te encuentras con la calle principal de la Bastida de San Luis: la Rue Georges Clemenceau, una peatonal comercial ideal para quienes son fanáticos de las compras en sus visitas turísticas. Pero también, la puerta se abre a un mundo lleno de bulevares y flores que magnifican aún más la evolución del ser humano y el olvido de aquellas guerras de antaño.

La Catedral de Saint-Michel

Si bien fue construida en el siglo XVIII, fue en el año 1.803 que tomó la categoría de catedral en reemplazo de Saint-Nazaire de Ciudadela. De construcción gótica se destaca en su interior el altar mayor confeccionado en mármol de colores. Es quizá uno de los pocos elementos originales sobrevivientes al gran incendio del siglo XVIII.

Fue restaurada en su gran mayoría, pero mantiene su misión de nacimiento que era le defensa de un pueblo. Su muralla y su torre de vigilancia dan fe de su estructura defensiva. Las tres naves circundadas por distintas capillas son el símbolo de la salvación espiritual.

 

Francisco Rubio

Francisco Rubio

Enamorado de los viajes y fotógrafo aficionado. Mi pasión es viajar, pero siempre acompañado de mi cámara. Como unión de estas dos cosas nació Viajeros por el Mundo!

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