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Irán, culto a la belleza (II)

Envíado por en Sábado, 11 septiembre 20105 comentarios
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DIA 10: ISFAHAN

Desayunamos a las 8:30 en el buffet del hotel Ali Qapu, con diferencia será el mejor desayuno de todos. Hoy es el primer día del moharran y el tráfico es horrible. Serán 10 días de celebraciones, el último será la achura y justo ese día es el que volamos de vuelta. Vaya, qué casualidad, pero el día anterior también es posible observar por la calle grupos de personas que, con sus cadenas de hierro, simulan el martirio que sufrió el imán Husseyn y sus 72 seguidores en Kerbala, a ver si tenemos suerte de verlo.

A las 9 nos dirigimos a la Mezquita del Viernes (entrada: 5.000 rupias). Es una de las más emblemáticas de todo Irán. Empezó a construirse en el período selyúcida (siglo XI). Atravesado el iwan, aparece un patio de enormes dimensiones (el mayor del país). Los iwanes norte y este son de diferentes épocas. También se observa esa diferencia en los azulejos. Es una mezquita muy antigua y es realmente imponente.

Cerca de la mezquita del viernes, cruzando la calle, en un callejón está la mezquita Ali. Leemos en nuestra guía que solo se abre en celebraciones religiosas pero no obstante, lo intentamos. Al llegar frente ella, vemos que están en lo cierto, cerrada a cal y canto. Al menos podemos ver su minarete de 40 metros de ladrillo y sin ningún tipo de azulejo.

Volvemos al parking donde nos espera Reza, y vamos hasta el Minarete basculante (Menar Jonban), (entrada: 5.000 rupias). En realidad son dos minaretes gemelos y es como una atracción turística. A las 12 en punto, un tipo se sube a uno de los dos minaretes y empieza a agitar la torre. La gracia radica en que el otro minarete también se balancea un poco, casi ni se aprecia. Si no se dispone de mucho tiempo, es una visita totalmente prescindible.

A 1 kilómetro del minarete se encuentra en el Templo del fuego, en una colina a la que se sube caminando por terreno arenoso. No vale mucho la pena, salvo para ver las vistas sobre Isfahan; y en nuestro caso ni eso, ya que el día estaba bastante nublado.

A las 13 horas nos vamos a comer al barrio armenio, y en el restaurante están preparando una celebración, así que alargamos un poco el té para hacer unas fotillos y curiosear un poco.

Justo detrás del restaurante está la Catedral Vank (entrada: 30.000 rupias). Esta iglesia es una mezcla de mezquita safávida e iglesia armenia. Tiene una cúpula de ladrillo, una torre del reloj (made in Bangkok), y una torre del campanario; todo muy sobrio. El interior de la iglesia está totalmente decorado de pinturas, con escenas del Viejo y Nuevo Testamento. Son realmente magníficas y debajo de cada pintura, un panel explica cada una de ellas.

De vuelta hacia el hotel, hacemos una parada en el Puente Khajo, uno de los más famosos de Isfahan y también uno de los más bellos. Construido en 1650, mide 132 metros de longitud y se puede cruzar por 2 niveles de terrazas.

Muy cerquita de nuestro hotel, se halla un hotel con mayúsculas, el Hotel Abbassi, un hotel de lujo, cuyas habitaciones oscilan entre los 200 y 400 dólares. Ocupa la estructura de un antiguo caravasar del siglo XVII.

Llegamos al hotel y después de descansar media hora, volvemos a la plaza del Imán; son las 6:30 y las tiendas del bazar están nuevamente cerrando. Así que aprovechamos para tomar un té y unas pastas en la famosa tetería al lado del bazar; se encuentra en un primer piso y la panorámica hacia la plaza es soberbia.

Cenamos algo ligero por la zona y volvemos hacia el hote, y a 10 minutos escasos se encuentra el Puente Sio Seh que está iluminado. Se le conoce como el puente de los 33 arcos. Y ya regreso al hotel.

DIA 11: ISFAHAN

Seguramente esta ciudad sea una de los hitos del viaje por Irán. Situada en una llanura a orillas del río Zayandeh y con una población aproximada de 1.300.000 habitantes, Isfahan, la “mitad del mundo” o mejor, la “joya de Oriente” son algunos de sus eslóganes turísticos.

Hoy se presenta como un día muy especial, ya que para mi, era un sueño visitar la plaza del Imán y esas cuatro maravillas que se encuentran en ella.

Nos levantamos temprano y a las 8:15 ya habíamos desayunado, como íbamos bien de tiempo, queremos visitar primero el Palacio Chehel Sotun y para allí nos fuimos. Se le conoce como el Pabellón de las Cuarenta Columnas, en realidad, sólo tiene 20 pilares pero éstos se reflejaban en el estanque continuo dando ese efecto óptico; en la actualidad sólo tiene 18 columnas y el estanque estaba sin agua, una pena.

Tras pagar la entrada (5.000 riales), este palacio da la sensación de cierto aire oriental, de estilo chino. Su interior está decorado con estucos y numerosos frescos de escenas de la corte y de la guerra con los uzbecos. Aquí descansaba el rey en compañía de su harén. Destaca también un salón decorado con espejos justo a la entrada.

Siguiente parada… la plaza del Imán (Naghsh-e Jahan Square), esta plaza está rodeada de una fachada de dos pisos de altura y en la parte inferior son todo de tiendas de artesanía.

Un poquito de historia: Isfahan debe su aspecto actual al Sha Abbas, que está presente en cada piedra y en cualquier estampa urbana. Tras su muerte en 1629, dejó tras de si un legado estético incomparable: la plaza y las mezquitas, el bazar, un sinfín de palacios, los puentes, las avenidas, etc.

Situado más o menos en una de las partes centrales de la plaza, esta el Palacio Ali Qapu, tiene seis plantas y en la tercera se gozan seguro de las mejores vistas de la plaza. Son las 11:30, y las vista a la mezquita Loftollah (situado justo enfrente) es excelente, no así hacia la mezquita del Imán debido al contraluz. La última planta es realmente muy curiosa, ya que en realidad era una sala de música y los techos además de originales cumplían la importante función de caja de resonancia.

La Mezquita del Imán merecería un capítulo aparte, y me quedaría corto en calificativos. Es la mezquita más maravillosa y deslumbrante que he visto y seguramente verán mis ojos.

El iwan de entrada es soberbio con sus dos minaretes y decorado con azulejos e impresas frases del Corán. Como curiosidad, traspasado este iwan, da acceso a otro iwan a la derecha; el motivo es que dada su ubicación los ingenieros tuvieron que ingeniárselas para que el mihrab estuviera orientado hacia la Meca.

Una vez dentro, una tremenda decepción ya que este último iwan da acceso a un patio central pero nos encontramos con una estructura metálica gigantesca que ocupa todo el patio y que varios operarios están alfombrando con motivo del Moharram.

Entramos en las diferentes salas y enmudecemos ante la grandiosidad de las diferentes salas y sobre todo, de sus azulejos, que van desde el suelo hasta la cúpula, predominando los colores azul, verde y amarillo. Creo que nos hubiéramos quedado allí todo el día contemplándola; esta mezquita emociona, es sublime.

Justo enfrente del Palacio Ali Qapu, está otra maravilla, la Mezquita Loftollah. Difiere del resto de mezquitas vistas hasta ahora porque no tiene un patio central, ni iwans, ni minaretes, pero es lo de menos. El iwan de entrada es también fabuloso, su puerta de acceso está decorada de alveolos en cerámica esmaltada. Un pasillo conduce a la sala de oración, de forma circular e igualmente decorada desde el suelo a la cúpula. Complicado hacer fotos en la sala de oración debido a la luz que entra desde los ventanales y que provoca lo que llama “cola de pavo”. Desde fuera la cúpula es también espectacular.

Después de tantas emociones, necesitábamos un relax y reflexionar sobre lo que acabábamos de ver, así que nos fuimos al centro de la plaza a sentarnos en un banco y seguir admirando las mezquitas.

Después de comer cerquita de la plaza, nos vamos al Gran Bazar. En las estrechas calles cubiertas y en las plazoletas cerradas con cúpulas, encontramos vendedores de especias, perfumes, orfebres, caldereros y miniaturistas sacados de las mil y una noches. Nos apeteces llevarnos un recuerdo de Irán, y habíamos pensado en comprar una miniatura, así que nos dejamos aconsejar por la guía y nuestro conductor, y acabamos comprando una bailarina que queda preciosa en nuestro mueble.

Necesitamos un descanso y buscamos una casa de té bastante famosa llamada Azadegan Yea House. Difícil de encontrar ya que está situaada en un callejón, tras preguntar a un chico, nos acompaña hasta la misma puerta. Entramos y nos llama la atención lo recargada que es; hay un partido de fútbol entre dos equipos iranís, y está a tope de gente. Encontramos una mesa vacía y unos pedimos un te y un narguile de menta… ummmmm que rico.

Cuando ya nos volvíamos para el hotel, se nos acerca un señor que empieza a hablarnos es un perfecto español, al principio, pensábamos que nos quería llevar a su tienda. Tras un rato conversando nos pregunta si hemos leído algún libro de Irán y le decimos que sí, que hemos leido dos de Ana Maria Briongos, a lo que nos contesta que él es Reza, el protagonista del libro La Cueva de Ali Baba y que su nombre verdadero es Hussein. Mostramos nuestra incredulidad y nos dice que le acompañemos a su tienda que nos invita a un té y efectivamente comprobamos que lo que nos dice es cierto. Estamos con él en su tienda más de una hora hablando de política, religión, viajes, tremendamente relajados. Actualmente reside en Vigo donde también tiene una tienda de alfombras. Tras cerrar la tienda nos dice que nos acompaña en su coche a nuestro hotel. Un tipo realmente encantador.

DIA 12: ISFAHAN

Hoy es nuestro último día en Isfahan. Prácticamente hemos visto todo lo que teníamos planeado, así que hoy nos tomaremos las cosas con más tranquilidad.

A las 9:30 ya hemos desayunado y nos vamos a ver el Palacio Hasht Behesht (entrada: 3.000 rupias), también conocido como los Ocho Paraísos. Está situado en unos jardines no muy lejos de nuestro hotel, su interior está decorado con pinturas hasta el techo, pero están muy deterioradas. Si se va un poco apretado de tiempo es una visita totalmente prescindible, aunque sí son bonitos los jardines.

Muy cerquita de este palacio, se encuentra la Madrasa Chahar Bagh, casi todos los días nos llamaba mucho la atención su preciosa cúpula, aunque al estar reparándola, se veían unos andamios. Leemos en nuestra guía que no se permite la entrada a no musulmanes, pero quiero hacer un intento. Aquí las mujeres sí que lo tienen prohibido, por lo que Myriam deberá esperarme fuera si es que consigo entrar.

Me asomo al interior y antes de abrir la boca, un tipo ya me dice que no con la cabeza y que está “closed”. No me resigno, así que vuelvo al hotel y busco a Reza, a ver si con él consigo entrar. Después de un tira y afloja, nuestro buen conductor convence al mulá y me permiten la entrada. Tiene la misma forma que una mezquita, es decir, 4 iwans, sus dos minaretes y un patio enorme, sus azulejos son también muy bonitos. Veo bastante animación dentro, ya que esta madrasa no es más que una escuela teológica en la que viven muchos estudiantes.

Después de callejear sin un rumbo fijo, cogemos un taxi y volvemos al barrio armenio que nos gustó mucho, para pasear un poco y ver tiendas. En esta zona nos tomamos el único café como Dios manda. No vemos ningún restaurante que nos llame la atención y decidimos comer en la zona del puente Sio Seh, donde la guía recomienda uno.

Después de comer, como no, de nuevo a la Plaza del Iman, queremos volver a entrar en la Mezquita del Imán, así que volvemos a pagar la entrada y recorremos de nuevo cada una de sus salas admirando su cerámica. Después de una última visita al Gran Bazar, nos vamos al hotel, no sin antes pasar por La Cueva de Alí Babá y despedirnos de Hussein. Mañana nos vamos a Kashan.

DIA 13: ISFAHAN – KASHAN

Hoy día de año nuevo, decimos adios a Isfahan, y ponemos ruta a Kashan, a mitad de camino de Teherán. Buena carretera de dos carriles; nos separan unos 200 kilómetros y estamos a 9 grados a las 10 de la mañana. Por el camino haremos varias paradas, las más importantes serán la ciudad de Natanz y Abianeh.

En la ciudad de Natanz destaca una singular mezquita, una de las mejores de la época abasí. A diferencia de la mayoría de mezquitas, aquí la cúpula es cónica de un azul turquesa intenso y el minarete es muy chulo, revestido en parte de cerámica. El interior de esta mezquita es mucho más austero pero en líneas generales vale bastante la pena.

Por una carretera de montaña, a la que aquí llaman la “carretera de la serpiente” (por la cantidad de curvas que hay), se llega al curioso pueblecito de Abianeh, situado a unos 2.500 metros de altura; aquí ya notamos mucho más el aire frío. El pueblo está tras una ladera y sus casas están construidas de barro rojo, y orientadas al este para aprovechar mejor el sol. Nos adentramos en este laberinto de calles y nos extraña no ver a nadie, parece un pueblo fantasma. La mayoría de las casas son de dos o tres pisos con balcones de madera.

Cuando ya nos volvíamos pasamos por delante de la mezquita y todo el pueblo estaba aquí reunido, separados en dos salas para hombres y mujeres. Nos invitan a entrar, y la parte que me tocó a mi, era bastante chocante, ya que era una salita muy pequeña y los hombres no hacían más que observarme de arriba abajo. Aquí en Abianeh, las mujeres visten de una forma muy tradicional, con sus pañuelos de color blanco con flores rojas y faldas a juego, aunque por debajo llevan otra falda de color negro; y los hombres con unos curiosos pantalones bombachos negros. Cuando ya nos íbamos, nos dicen que nos quedemos a comer con ellos, pero como íbamos muy mal de tiempo no pudimos quedarnos, aunque luego nos arrepentiríamos bastante.

Llegamos a Kashan al atardecer, y nos fuimos al hotel que estaba a las afueras de la ciudad. Después de descansar un rato, bajamos a cenar al hotel, ya que no había nada más. En el restaurante estaban de celebración, una pareja había regresado de la Meca después de 20 días. Para cualquier persona, este viaje implica un gasto tremendo, y además, al volver a su tierra, tienen la “obligación” de invitar a los amigos y familia a una comida, una cena y de nuevo otra comida. Así que nos encontramos ante un grupo de unas 80 personas, de nuevo separadas en dos salones. De nuevo nos invitan a sentarnos y tomar algo con ellos, así que yo me voy al otro salón a hacer unas fotos. Me doy cuenta que soy la atracción, y al principio paso una vergüenza tremenda pero enseguida me piden que me haga fotos con ellos, y se partían de la risa cuando les enseñaba las fotos que les hacía.

DIA 14: KASHAN – TEHERAN

Kashan se encuentra a mitad de camino entre Isfahan y Teherán, y aunque muchos circuitos turísticos descartan esta ciudad, tiene suficientes elementos como para dedicarle al menos una mañana o, en el mejor de los casos, un día.

Después de desayunar, nos acercamos hasta la Casa Tabatei, construida a inicios del siglo XIX, en pleno período qajar. Perteneció a un rico mercader de alfombras. No esperábamos gran cosa pero la verdad es que nos sorprendió bastante; destaca el patio, las ventanas, y los cristales tintados. Es una mansión más que una casa.

No muy lejos está la Mezquita Agha Bozorg, después de tantas mezquitas, ésta nos parece poca cosa. Lo que sí resulta curioso es que es la única mezquita que esta situada en una segunda planta, ya que la planta baja está ocupada por una madrasa.

Nos ponemos marcha hacia Teherán, y a unos 100 kilómetros de Kashan hacemos una parada en Qom, ciudad sagrada para el chiísmo. Aquí también se encuentran las más importantes escuelas de estudios islámicos.

Los turistas, en principio, nos tenemos que limitar a ver las mezquitas y mausoleos por fuera. Hay fuertes controles pero nos apetece intentar entrar, así que dejo mi cámara en el coche. Hay un ambientazo tremendo de gente. Necesitamos alquilar un chador, y vemos que tras unas cortinas los facilitan, así que una vez Myriam envuelta en su chador nos vamos hacia la entrada que se va estrechando. Sin embargo, un guarda nos caza al instante y nos dice que a partir de esta línea no se puede pasar.

En la guía mencionan que existe una Oficina de Guias Islámicos que hacen una visita guiada, así que nos vamos para allí, y al final un guía nos acompaña por dentro. Eso sí, es una visita relámpago. La mezquita de Fátima es muy bonita por dentro, y destaca su cúpula dorada; a través de unas cristaleras podemos ver la tumba de Fátima aunque a bastante distancia, y a muchas personas orando.

Cerca de Teherán, pasamos por el Mausoleo del Imán Jomeini, la verdad es que es una horrenda y gigantesca estructura con ocho minaretes y varias cúpulas, una de ellas, en construcción.

A la entrada, una vez descalzados, pasamos un estricto control con cacheo incluido, y una revisión de la cámara de fotos exhaustiva. Por dentro es tan horrible como por fuera, parece más bien un parque temático. Es un recinto enorme donde la gente se reúne no sólo para orar, sino para conversar. Al fondo está la tumba de Jomeini.

DIA 15: TEHERÁN – BANDAR-E-ANZALI

Hoy toca madrugar ya que tenemos un largo camino hasta Bandar-e Anzali. A las 7 ya estamos desayunando y media hora después ya estamos en camino dirección al mar Caspio. Hasta Qazvin la carretera es prácticamente una autovía de dos carriles con muy buen asfalto, en Qazvin vemos el desvío que va hacia la zona de Azerbaiyan, que en principio, era la zona donde queríamos ir pero por falta de días, tuvimos que dejarlo.

Hacemos un par de paradas para tomar un té y estirar un poco las piernas y hacia las 12 nos desviamos hacia Massuleh. No tenemos muy claro si podremos llegar ya que unos días antes, cayeron unas fuertes nevadas que lo aislaron; en invierno, esto suele ser habitual. A 25 km de Massuleh la nieve empieza a hacer acto de presencia, y la temperatura empieza a descender. No obstante, hace un día precioso, muy soleado, sin una sola nube. A escasos 50 metros del pueblo, el coche ya no puede avanzar por el hielo.

Massuleh es un pintoresco y precioso pueblo de montaña, situado en la ladera de una montaña y a 1.050 metros de altitud, es un pueblo con mucho encanto. Las calles son muy estrechas y la gente utiliza los techos de las casas situadas en un nivel inferior para caminar, es realmente curioso. El suelo está helado y se hace dificultoso el avanzar y además, las calles son bastante empinadas. Nos ha encantado este pueblo, realmente ha valido la pena estar tantas horas en el coche.

Después de comer, seguimos ruta hasta Bandar-e Anzali, y llegamos sobre las 6 de la tarde. Nuestro hotel está a orillas del mar Caspio, así que después de dejar las maletas andamos un poco por la playa. Bandar-e Anzali no tiene nada interesante que ver. Aquí se encuentra una de las mayores pesquerías de esturión y la principal factoría donde se envasa el mejor caviar del mundo. Mañana seguiremos ruta por la zona costera hasta Ramsar, donde haremos noche.

DIA 16: BANDAR-E ANZALI – RAMSAR

Después de desayunar en el hotel, nos acercamos hasta el puerto de Bandar-e Anzali y alquilamos una barca para dar una vueltecilla por el mar Caspio. El paseo dura unos 40 minutos aproximadamente, y la verdad, para 4 patos que hemos visto, ha sido un auténtico fiasco. Después vamos hasta el mercado de pescado, son las 10:30, y hay bastante animación; sin embargo, no conseguimos ver ni un solo esturión.

A las 12 ponemos rumbo a Ramsar por la carretera del mar Caspio. Desde que hemos llegado a esta zona, observamos un cambio radical en el paisaje, hemos pasado del ocre y la aridez que cubre la mayor parte del país, a un paisaje verde de arrozales y campos de té, así como de árboles frutales.

Las montañas Alborz son las causantes de este cambio, sus cumbres separan esta franja costera del resto del país y retienen los nubarrones que se generan sobre el mar Caspio. La media de precipitaciones anuales en Teherán es de unos 240 milímetros, y aquí en cambio, se llega a 1.300. Toda esta franja costera del mar Caspio es una de las zonas de veraneo de los iraníes junto con el Golfo Pérsico. No hay pueblos interesantes que ver, ni mezquitas chulas aunque el paisaje es muy bonito, con el mar Caspio a un lado y las montañas Alborz detrás.

Llegamos a Ramsar a las 13:30 y después de comer y descansar un rato en el hotel, nos acercamos al bazar, aunque no era nada del otro mundo. La verdad es que si no hubiera sido por Masuleh, nos hubiéramos ido de esta zona bastante decepcionados.

Mañana volvemos a Teherán y tenemos que hacer un cambio de planes ya que pensábamos ir hasta Chalus, y volver por una carretera de montaña con muy buenas vistas hacia la cordillera de los Elburz, pero las últimas nevadas han dejado la carretera helada y resulta bastante peligrosa. Así que volveremos por el mismo, sitio pero parando en Qazvin para ver la Mezquita del Viernes de la época safávida.

DIA 17: RAMSAR – TEHERÁN

A las 8 de la mañana ponemos rumbo de nuevo a Teherán por la misma carretera de ida, ya que la carretera que cruza los montes Alborz, resulta peligrosa por la nieve y el hielo acumulados. Así que nos lo tomamos con filosofía. Lo que ya no nos hizo ninguna gracia fue enterarnos que los tres últimos días del moharran, todos los museos de Teherán estaban cerrados así como el bazar; eso sí que no nos lo esperábamos

Llegamos a Qazvin a las 13 horas, se encuentra a unos 150 kilómetros de Teherán. De aquí parte la carretera principal hacia las provincias del Caspio, y también la autopista que enlaza con las provincias de Azerbaiyán y Turquía.

Después de comer vamos a la Mezquita del Viernes, de la época safávida. Tiene 2 minaretes, uno de ellos en mal estado ya que le falta bastante cerámica. Como casi siempre, nadie en su interior, sólo 3 iraníes orando.

Luego, nos acercamos hasta el Imanzadeh Hussein, donde se guarda la tumba con los restos del hijo del octavo Imán. La entrada tiene 6 minaretes y es muy bonita, y el interior está recubierto de pequeños espejos.

Llegamos a Teherán alrededor de las 16 horas, y el resto de la tarde la pasamos paseando mirando tiendas. Mañana será nuestro último día en Irán.

DIA 18: TEHERÁN

Hoy es el noveno día del moharran. Mañana se celebrará la Achura o conmemoración del martirio de Hussein. Nos sentimos un poco frustrados ya que todos los museos están cerrados, también el bazar, tiendas, y restaurantes; y no sabemos si compensará la posibilidad de ver alguna celebración por calles y plazas. A pesar de no haber podido visitar ningún museo, recomendamos el Museo Nacional, donde pueden observarse restos de Persépolis y el Museo de las joyas, el mayor del mundo que se exhiba al público.

Después de desayunar, caminamos sin un rumbo fijo por una de las calles principales de Teherán. Nos llama mucho la atención las colas de gente en la calle, el motivo es que durante los 3 últimos días del moharran, se da comida a la gente en diferentes puestos que se montan. Esta comida (que se sirve en unos tupper) consiste en un buen puñado de arroz, con un poco de carne y pan de arroz.

Después de callejear un rato, nos vamos hasta una estación de esquí muy cercana a la capital; por supuesto, también estaba cerrada pero aprovechamos para caminar un poco por el camino que accede hasta las pistas.

De vuelta hacia el hotel, vemos grupos de gente vestidos completamente de negro que se golpean con un alfanje y gesticulan su dolor. La verdad es que impresiona, mañana tiene que ser espectacular pero, lamentablemente, estaremos rumbo a Barcelona.

Y aquí se acaba este viaje, amig@s, a un país muy, muy recomendable, para aquellos que se sienten atraídos por el mundo musulmán. Un país con un régimen más que discutible, pero con una población exquisitamente hospitalaria, incómodo para la mujer pero… compensa y mucho. Sus mezquitas son muy impactantes y sus mausoleos te dejan sin respiración; muy cómodo para viajar a día de hoy, con una estructura hotelera más que aceptable, y que tiene toda una joya llamada Persépolis. Espero haberos mostrado una visión amable de este fascinante país.

z

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5 Comentarios »

  • rosa puig sola said:

    hola ,me ha encantado vuestro viaje, me siento muy identificada con vosotros, ya que a mi tambien me fascina toda la historia ,cultura y arquitectura de todos estos paises.
    me podriais mandar la direccion de la agencia de barcelona para poder poderme en contacto yo con ellos?
    gracias.

  • sanfe said:

    Precioso relato de vuestro viaje. Estoy releyendo para poder haceme un itinerario. Me gustaria saber que guía usasteis para el viaje, actualmente, no encuentro en castellano una guia actualizada.
    Felicidades!

  • farinetas said:

    Siento el retraso en contestarte, no vi el mensaje.
    Como bien dices, no hay una guía en castellano que esté actualizada. La única es la guia Laertes y creo que es del 2004. Nosotros utilizamos ésta y nos fue bastante bien.
    Un saludo.

  • Nicolas Pasiecznik said:

    Muy buena crónica! me ayudó mucho en la información que estoy buscando. Felicitaciones por el blog!

  • Rozhan said:

    Hola, soy irani. Yo aunque vivo en iran no he podido ir a ver las ciudades como Tabriz o Isfahan. Espero que os haya gustado. Me ha gustado como has contado el viaje, los desayunos, las mezquitas, etc…

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