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Irán, culto a la belleza (I)

Envíado por en Lunes, 6 septiembre 2010Sin comentarios
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Viaje realizado por Farinetas, entre diciembre 2008 y enero 2009.

La idea de viajar a Irán se fraguó un par de años antes. Algunos amigos viajeros nos contaban maravillas de este país y también de su población así que en septiembre del 2008 nos decidimos y compramos los vuelos con la compañía Turkish Airlines. Los servicios de tierra, esto es, hoteles y conductor lo contratamos con una agencia en Barcelona.

Irán ofrece numerosos atractivos al viajero. Cuenta con un patrimonio cultural y artístico de primer orden. Aquí nació el imperio aqueménida que, durante más de dos siglos, dominó gran parte de Asia Menor, llegando incluso a abarcar Egipto y la antigua Grecia.

Ciro, Darío, Jerjes, Artajerjes, Alejandro Magno son ya parte de la historia de este Imperio. Pasargada, Susa y sobre todo, Persépolis muestran al visitante el esplendor del Imperio Persa.

Asimismo, ocupó un lugar central en la ruta de la Seda y en nuestro viaje pudimos observar los restos de muchos caravasares, antiguos albergues donde las caravanas encontraban refugio y alimento.

Pero hay mucho más. Ciudades como Shiraz, la ciudad de los poetas y de las flores; Yazd , con sus magníficos edificios de adobe y las torres de ventilación; Isfahan, la joya de Oriente, obra del Sha Abbas, con su monumental plaza del Imán, patrimonio de la Humanidad; la ciudad santa de Qom o pueblos con encanto como Abianeh o Masuleh y otros muchos lugares que, por desgracia, no pudimos visitar: Mashad, Tabriz, Ardabil o el Golfo Pérsico.

No hay país en el mundo que cuente con tantas y bellas mezquitas. Algunas son verdaderas joyas, como la mezquita del Imán en Isfahan o Nassir ol Molk en Shiraz, que permanecerán siempre vivas en mis recuerdos.

Si, además, sumamos el carácter amable y hospitalario de los iraníes, que tratan al visitante de lujo, hacen de Irán un país con un enorme potencial que además está muy poco masificado y es que Irán también ha sido y es víctima de los tópicos.

DIA 1: BARCELONA – TEHERAN

Ringgggg… son las 8:30, en una hora vendrá un amigo para llevarnos al aeropuerto. A las 10:30 ya estamos ante el mostrador de la Turkish en la terminal A, el vuelo está previsto para las 12:55 y todavía está cerrado, en 15 minutos abren y somos los primeros en facturar, nos dicen que el vuelo se va a retrasar alrededor de una hora; menos mal que en Estambul teníamos más de 4 horas de espera. Finalmente, el vuelo sale a las 14:15, y en 3 horas y cuarto nos plantamos en Estambul. Son las 6:30 después de haber adelantado una hora nuestros relojes.

El vuelo Estambul-Teherán sale a las 21:10 (puerta 216), así que tenemos más de dos horas por delante.

Después de chafardear un poco por el Duty Free, el avión sale a las 21:30 y llegamos a Teherán a las 12 de la noche, pero debemos adelantar 2 horas y media más nuestros relojes, así que son las 2:30. Tras aterrizar empieza el movimiento en el avión, pues todas las mujeres empiezan a ponerse los pañuelos, la verdad es que la situación es incluso divertida, al menos para mí.  Tras los trámites de aduana y recogida de maletas (la alegría que se lleva uno cuando las ve aparecer por la cinta), nos está esperando un corresponsal que nos da los vuelos internos.

El vuelo interno sale en unas horas, hoy va a ser un día muy duro de aeropuertos y aviones. Cogemos un taxi y nos deja en el aeropuerto de Mehrabad, que es donde operan los vuelos internos; otra vez unas horitas más de espera ya que el vuelo a Kerman está previsto para las 7 de la mañana.

DIA 2: KERMAN

Esta vez sí que sale puntual el avión, y a las 9 ya estamos en Kerman. Recogemos maletas y nos recibe nuestro conductor, que nos acompañará ya el resto del viaje, parece un tipo simpático. Nos deja en el hotel y quedamos con el más tarde, ya que estamos a unos 4 o 5 km del centro. Necesitamos una ducha y descansar un rato.

La ciudad de Kerman, capital de la provincia del mismo nombre, se halla emplazada en la orilla occidental del desierto Dasht-e Lut. Su población actual es de unos 350.000 habitantes. Se encuentra un tanto alejada de las rutas turísticas. Hace unos años era obligado pasar por aquí si se pretendía visitar Bam. Tras el terremoto ha perdido bastantes turistas. De todos modos, tiene suficiente atractivo como para pasar una noche y dedicarle un par de días, visitando además la fortaleza de Rayen que es como Bam pero en pequeñito.

A las 13 horas quedamos en recepción y nos deja en la puerta de la Mezquita del Viernes. Es el centro religioso más importante de la ciudad y una de las mezquitas más bonitas de Irán. Su construcción data del siglo XIV y destaca por sus azulejos glaseados azules y amarillos. Aquí hago un alto para comentar una cosa, en Irán, el 99% de las mezquitas son de 4 iwans (es decir, 4 puertas), la puerta principal suele dar acceso a un patio de amplias dimensiones.

Después de comer nos vamos hacia el bazar, ya que a esta hora nos dice nuestro conductor que suele estar muy animado. Antes de meternos en sus callejones, en la plaza principal entramos en el Hamman-e Vakil, unos antiguos baños del siglo XIX y del período qajar, y ahora convertidos en museo etnológico. La verdad es que debía ser chulo darse un baño en este hamman.

Sin salir del hamman, uno de sus salones es una sala de té, sin duda, la más bonita de todo Irán. Está decorada con azulejos como si fuese una mezquita más. En el medio destacaba una fuente y era un sitio muy agradable para tomarse un té y unas pastas, mientras escuchábamos las melodías de dos músicos que amenizaban la tarde. Realmente nos ha encantado.

El bazar está a pocos metros de la casa de té, y sí, realmente está animado. Es un bazar más bien pequeñito pero nos gustó bastante. Para mí, los bazares y mercados son uno de los sitios donde se aprecia la verdadera esencia de un país. En una hora y media ya nos lo habíamos recorrido un par de veces. Nos extrañó no ver un solo turista desde que llegamos a Kerman, pensábamos que en el mercado tropezaríamos con alguno.

Empezábamos a notar verdaderamente el cansancio de no haber dormido nada, así que optamos por irnos al hotel. Habíamos quedado con Reza, nuestro conductor, en el parking. Tras varias vueltas no damos con el dichoso parking así que preguntamos a un vendedor. Este no habla inglés pero por gestos nos hacemos entender, así que deja su tienda y nos dice que le acompañemos pero nos lleva a otro parking… vaya, realmente no recordamos donde dejamos el coche. Le damos las gracias y volvemos a la plaza y preguntamos a otro señor por la calle, también entre un poco inglés y el idioma internacional de los gestos, y nos dice que esperemos un momento que ahora vuelve, y tras un par de minutos lo vemos aparecer con dos tazas de té, y ahí nos tenéis a los tres tomando un té en medio de la plaza y explicándole a donde queríamos ir, realmente estábamos de foto. Fue el primer gesto de esa hospitalidad iraní que realmente nos ha calado y muy hondo. Finalmente nos dice que hay otro parking pequeñito muy cerquita, así que allá que nos vamos y por fin… nuestro Peugeot blanco esperándonos.

DIA 3: KERMAN

A las 8  bajamos a desayunar en el hotel Akhavan, desayuno compuesto por huevo frito, pan, mantequilla y… ajjjjj… mermelada de zanahoria, y que se repetiría en muchos más hoteles.

Salimos a las 8.30 hacia Rayen que se encuentra a una hora y media aproximadamente, de Kerman, según nos vamos acercando aparecen unas montañas nevadas a nuestra izquierda.

Rayen es una fortaleza hecha en adobe en bastante buen estado de conservación, similar a lo que fue en su día Bam antes de que un terremoto lo destrozara, y lo que es más grave, causando miles de muertos. Actualmente se está llevando un proceso de reconstrucción de la ciudad de Bam.

Llegamos por fin a la fortaleza de Rayen y después de pagar las entradas (5000 rupias) vemos que no hay nadie… que bien, el castillo para nosotros solos. Hace un día espléndido, 17 grados. Visitamos las estancias de los reyes, cocinas, lavabos, etc.; cuando ya estamos volviendo vemos un cartel en árabe y subimos unas escaleras hasta las almenas, arriba es muy estrecho y un paso en falso implicaría una caída de unos cuantos metros. A lo lejos un policía nos hace indicaciones de que bajemos, vaya… resulta que el cartel prohibía este acceso. Una vez abajo, el policía ya no nos pierde de vista, y eso que aceleramos el paso para despistarle. En la parte delantera sí está permitido subir al tejado, y las vistas a la fortaleza y las montañas nevadas son increíbles.

Salimos del castillo y Reza nos prepara un té con azafrán, y volvemos hacia Kerman parando antes en Mahan. En las afueras de esta pequeña ciudad, paramos para ver Bagh-e Shahzade, unos jardines de la época qajar con fuentes, estanques y muchos árboles. Hemos venido en la peor época para ver jardines, en primavera debe ser un sitio precioso.

Ya en Mahan, y después de dar cuenta a un buen quebab de cordero acompañado de un yogurt, vemos el Mausoleo del derviche Aramgah-e Shah Nematollah Vali, actualmente convertido en museo. Son muy bonitos sus minaretes y su cúpula de color verde azulado, aunque actualmente está reparándose y estaba rodeada de andamios.

De vuelta a Kerman paramos por el camino para ver una torre de hielo, antiguamente se utilizaban estos depósitos para enterrar el hielo cubriéndolo de tierra y así podían disponer de hielo durante todo el año. Estas construcciones se encuentran por todo Irán.

Llegamos a Kerman alrededor de las 16 horas, y aun nos queda tiempo antes de que anochezca para visitar la Mezquita Malek, y volver a perdernos por las callejuelas del bazar, que como todos está dividido por sectores: joyería, alfarería, textil, menaje…

A las 18 horas regresamos al hotel.

DIA 4: KERMAN – YAZD

A las 9 de la mañana ya hemos desayunado, y ya estamos listos para emprender la marcha con destino a Yazd. Nos esperan casi 400 km, así que hoy va a ser un día de coche y poquito más. Nos sorprende el buen estado de las carreteras, casi todo el trayecto de dos carriles y rectas infinitas; son auténticas autovías. El paisaje es desértico, más de la mitad de esta provincia está ocupada por el desierto de Dasht-e Lust. Las explotaciones agrícolas subsisten gracias a los ghanats o qanats (canales subterráneos).

Continuamos la marcha por este paisaje desolador entre kilómetros de cosecha de pistachos, muy apreciados en esta parte del país y que se exportan a muchos lugares.

Llegamos a Rafsanjan y aprovechamos para estirar un poco las piernas y comprar pistachos, ya que nuestro conductor dice que es el mejor sitio para comprarlos.

A las 13 horas paramos en Anar para comer, una pequeña población sin ningún interés especial. Después de liquidarnos un quebab de pollo, se nos acerca la dueña y su hija de 10 años, y nos regalan 2 libros en farsi; la verdad es que nos quedamos sin saber que decir, solo podíamos ofrecerle unas tristes postales de nuestra ciudad así que, rojo como un tomate porque pensaba que iba a quedar como él se las regalo. La verdad es que les gustó mucho y nos pidieron que se las dedicáramos, será posible, que gente más cordial y hospitalaria; siento ser tan pesado, pero no me cansaré de repetirlo.

Sobre las 4 llegamos a nuestro hotel que está a unos 50 km de la ciudad de Yazd, en realidad este hotel (Zein-o-Din) es un antiguo caravasar que ha sido transformado en hotel, pero conservando toda su estructura salvo los lavabos que sí que han sido “occidentalizados” y que por supuesto no están en las habitaciones. Al verlo sufrimos una pequeña decepción ya que pensábamos que estaba más alejado de la carretera, pero una vez dentro, vemos que es una auténtica maravilla. Se trata de un edificio en adobe; en el centro hay un patio y alrededor de este patio las habitaciones, separadas entre sí por gruesos cortinajes. Unas escaleras dan acceso al tejado desde donde es fácil observar las estrellas, ya que en el fondo, estamos en el desierto Dasht-e Lust. Es el único caravasar de Irán en forma circular, sólo existe otro hotel-caravasar en las proximidades de Mashad.

Observamos que somos los únicos huéspedes del hotel, así que elegimos habitación y nos quedamos con la última ya que es la única con dos plantas, realmente una auténtica cucada.

Pasamos toda la tarde leyendo y conversando con nuestro conductor, hablamos del régimen político, de la situación de la mujer, etc. Realmente fue una tarde interesante a la que se fueron sumando alguno de los trabajadores. No sé cuantos té llegamos a tomarnos esa tarde… lo que nos costó luego dormir.

DIA 5: YAZD

A las 7:15 suena el despertador. Nos quedan muchas cosas por ver, así que hoy tenemos un día completito. A las 8.30 ya estamos en el coche con destino a Yazd.

Yazd es una ciudad que se encuentra en el extremo occidental del desierto y su arquitectura se ha adaptado perfectamente a los rigores del clima, pudiendo alcanzar máximas que superan los 40 grados en verano y mínimas de -8 en invierno. Durante siglos fue parada obligada de las caravanas antes de adentrarse en el desierto. Los orígenes de esta ciudad parece que se deben a los elamitas aunque no está del todo claro.

Primero nos vamos a las Torres del Silencio en las afueras de la ciudad, no es más que un cementerio de la época del zooratrismo. En dos colinas se alzan unas construcciones circulares y huecas por dentro, era un lugar de inhumación; los cadáveres se dejaban a merced de los buitres y los huesos se arrojaban a un pozo situado dentro de estos edificios y se tapaba con cal viva. Al entrar vemos un grupo numeroso de japoneses que nos apresuramos a adelantar; en sí, el lugar no tiene nada, hacemos las fotos de rigor y nos vamos.

La siguiente parada es El Templo de Zoorastro, que es la sede de los zoorastrianos de Yazd y el centro más importante de los seguidores de esta creencia. Dentro está el fuego sagrado tras una cristalera y sus llamas llevan quemando sin interrupción desde el siglo V.

Una curiosidad: ¿sabéis que el zooratrismo es la primera religión monoteísta, de la que luego han bebido otras como el cristianismo, el judaísmo y el islam?, pues yo no tenía ni idea. Adoran a Ahura Mazda, que también aparece en grabados en Persépolis.

Son las 11, buena hora para acercarnos al bazar y callejear un poco., al entrar nos choca que el 99% de las mujeres portan el chador, vaya… habíamos leído en una revista todo lo contrario, que las mujeres aquí llevaban pañuelos de colores. Posteriormente nos comenta nuestro conductor que Yazd es una ciudad muy santa y que por tanto, es normal que las mujeres lleven el chador.

El bazar no es nada del otro mundo, básicamente sector joyería y textil, nada de frutas, ni menaje… que lata. En media hora ya lo teníamos más que visto, así que nos vamos a callejear un poco más por la parte vieja de la ciudad. Nos metemos por callejones en los que estamos solos y no dejan de sorprendernos las torres de ventilación que se elevan por encima de las casas. La finalidad es retener el aire fresco, son algo así como un aire acondicionado pero sin necesidad de corriente eléctrica, está pero que muy bien pensado.

Formado por la puerta del bazar y una pequeña mezquita, está el Complejo Amir Chakmaq, que destaca su fachada y sus dos bonitos minaretes; así como el frontal revestido de azulejos azules y verdes, se puede subir hasta el segundo nivel aunque no hay nada especial, salvo las vistas a Yazd, y sus torres de ventilación.

A las 13 horas nos vamos a comer y nuestro conductor nos recomienda un restaurante y nos acerca en coche, la verdad es que de nuevo acierta en la elección.

Después de comer nos vamos a la Mezquita del Viernes, casi toda su estructura es del siglo XIV y su pórtico es el más alto de Irán; sus dos minaretes son majestuosos y también los más altos del país. Es una mezquita realmente bonita y sus azulejos son muy bellos, nos pasamos más de media hora observándolos detenidamente y de nuevos solos. El mihrab es también espectacular, nos ha encantado. Una aclaración: el mihrab es el lugar donde deben mirar los fieles cuando oran, por supuesto siempre orientado hacia la Meca.

Luego nos vamos a pasear de nuevo por la parte vieja y llegamos al Mausoleo Seyyed Rokn od-Din. Al entrar al recinto nos extraña solo ver mujeres con su chador y no vemos ninguna otra entrada, así que optamos por no entrar. Nuestro conductor nos explicó que hay días especiales en que solo pueden entrar mujeres y el resto de días todos juntos.

Seguimos dando vueltas hasta dar con la Prisión de Alejandro Magno que nada tiene que ver con el edificio que mandó construir este general macedonio, pagamos la entrada y la verdad hubiera sido mejor seguir callejeando pues no vale la pena.

Son las 5 y empieza a anochecer, así que nos metemos en una casa de té que como casi todas, son muy chulas, y regreso al hotel. Al llegar una alegría, de nuevo estamos solos esta noche.

DIA  6: YAZD – SHIRAZ

A las 7:15 nos levantamos y después de ducharnos y desayunar, a las 8:45 ponemos rumbo a Shiraz (440 km). Por el camino haremos varias paradas, una de ellas en el pueblo de Abarkuh, que se encuentra a unos 180 km desde el Caravasar Zein-o-Din.

El paisaje sigue siendo desértico, acompañado, no obstante, de unas montañas a nuestra izquierda. Hacemos una primera parada ya que a lo lejos se ve un caravasar muy grande y en bastante buen estado. En Irán hay unos 1.000 caravasares, de los que solo un par se han reconvertido en hoteles. Actualmente existe un proyecto de reconstrucción para fomentar el turismo. Llegamos frente al caravasar y realmente es enorme, sus cuatro torres están todavía muy bien consevadas.

A las 11 horas llegamos al pueblo de Abarkuh, una pequeña ciudad junto al desierto del mismo nombre. Primero visitamos una mezquita de adobe bastante chula por fuera, pero decepcionante por dentro; eso sí, es muy antigua.

Unos kms más adelante, en las afueras de la ciudad, existe un ciprés que dicen tiene unos 4.000 años de antigüedad y unos 35 metros de alto.

Antes de seguir ruta, pasamos por una torre de hielo en forma cónica, en ella se introducía el hielo transportado de las montañas, y una vez lleno, se tapaba herméticamente para así almacenar el hielo.

Continuamos ruta y la siguiente parada es Pasargada, paramos a comer en un restaurante local de carretera unos 3 km antes. Pasargada es famosa por que allí se encuentra la tumba de Ciro I el Grande, tiene forma de zigurat y es bastante curiosa, tiene unos 6 metros de altura. El resto de lo que hay en Pasargada está en bastante mal estado, el palacio de Ciro, del que solo se conserva la base de varias columnas, la Torre del Fuego, y la Prisión de Salomón, que está completamente destruida.

Volvemos a nuestro coche, y ya nos ponemos en marcha hacia Shiraz, tras llegar al hotel y descansar una horita, nos vamos a una primera toma de contacto con la ciudad. Nos acercamos hasta la ciudadela y volteamos un rato por los alrededores.

A las 8:30 nos vamos a cenar a un restaurante que recomienda nuestra guía y que hacen música en directo, está a tope de gente y al final nos meten en el único rincón que quedaba libre. A nuestro lado un matrimonio con su hijo nos saludan y empiezan a preguntarnos lo típico, de dónde somos y si nos gusta Irán; ellos se piden una variedad de pinchos y en un platito nos dan uno de cada uno para nosotros.

Después de cenar queremos intentar ver el Sagrado Sepulcro de Ahmadi, sólo pueden entrar musulmanes, pero nuestro conductor nos comentó que valía mucho la pena verlo de noche cuando está todo iluminado.

En Irán hay tres lugares donde el acceso a no musulmanes está estrictamente prohibido: en Mashad donde se encuentra la tumba del octavo Iman Reza, en todos los recintos en Qom y particularmente en el Mausoleo de Fátima, hermana del anterior y en éste, donde descansan los restos, en este caso, del hermano de dicho Imán. Necesitamos un chador y justo al lado, hay como una taquilla donde los alquilan, previo pago de un depósito.

Ya estamos listos pero también bastante nerviosos, si nos descubren como mucho nos echarán y nada más, así que vale la pena intentarlo. Por fuera, la puerta de entrada ya es espectacular iluminada. Observamos que el guarda de la taquilla apenas vigila mucho, y cuando vemos que un grupo de gente entra nos juntamos con ellos y listos, ya estamos dentro.

Una vez aquí, sí es posible hacer fotos, ellos mismos son los primeros en hacerlo así que me pongo a disparar como un loco; este mausoleo es una pasada y merece muy mucho la pena. La puerta de entrada da acceso a un patio enorme. Por dentro, la puerta es todavía más bonita que por fuera, destaca también su cúpula de color verde y sus dos minaretes.

La entrada al mausoleo para las mujeres está justo pasada la entrada a la derecha, mientras Myriam entra dentro, yo me quedo haciendo fotos por fuera y observando detenidamente sus preciosos azulejos. El patio está tremendamente animado de gente, así que ya puedo imaginarme cómo puede estar el sepulcro.

Estoy esperando a Myriam porque no tengo muy claro lo de entrar la cámara pero al final, me lo pienso mejor y la entro, el interior del mausoleo es espectacular, todo revestido de espejos minúsculos. Me acerco a la tumba, la gente tira dinero a su interior, gente llorando y muchos más orando en una sala anexa.

Hacer fotos a la tumba está estrictamente prohibido, pero veo un flash a lo lejos, y veo iraníes haciendo fotos a los techos y paredes, así que me acerco a ellos rápidamente para hacer unas pocas. La verdad es que este santo lugar ha conseguido emocionarme, me hubiera quedado allí mucho más rato pero Myriam estaba fuera esperándome. La salida del sepulcro debe hacerse de cara hacia la tumba, es decir, tienes que salir andando hacia atrás; aunque no seamos musulmanes, ellos agradecen esos detalles, así que salgo imitándolos.

Este mausoleo realmente me ha tocado y mucho la fibra.

Mañana toca uno de los platos fuertes del viaje: Persépolis.

DIA 7: SHIRAZ

A las 8:45 nos dirigimos ya a Persépolis, una de las joyas de Irán. Hoy es viernes y, por tanto, día festivo y eso se nota en la circulación, pues la carretera va muy fluida; desde Shiraz nos separan unos 60 km.

Persépolis era en realidad un palacio más que una ciudad y se levantó entre los siglos VI y V a.c. para albergar las fiestas del Año Nuevo y mostrar al mundo su inmenso poder. Fue fundada por Darío I en el 518 a.c. y sus sucesores, Jerjes I y Artajerjes I, añadieron nuevas construcciones.

La entrada vale unos 5 euros, al acercarnos a la taquilla, ya nos vamos dando cuenta de sus grandes dimensiones. Podría quedarse uno aquí todo el día pero pretendemos dedicarle toda la mañana. Subimos por una escalera amplia que se divide en dos, y luego se unen más arriba y zas… desemboca en la Puerta de todas las Naciones, ésa que tanto sale en los catálogos de viajes, unos toros con cabeza humana realmente colosales.

Desde aquí ya se aprecian las columnas de la Apadana (salón de recepciones de Darío), de las que quedan en pie únicamente 13. Nos acercamos y las columnas son gigantescas, casi 20 metros, y están bastante bien conservadas así como algunos de sus capiteles.

Sin embargo, lo mejor son los relieves de la Apadana, situados en la escalera de acceso. Uno de los relieves tiene 80 metros de largo, y en el aparece la guardia imperial (Los Inmortales), guerreros medas y persas, y multitud de naciones vasallas. La verdad es que nos quedamos impresionados, son una auténtica maravilla. Uno de los relieves más famosos es el león persa devorando el toro asirio.

Hay bastantes más salas aunque de algunas solo quedan las bases de las columnas. No puedo imaginarme como sería Persépolis antes de que Alejandro Magno, pasara por aquí destruyendo todo lo que encontró a su paso.

Hacemos un break para tomar un té, y luego nos acercarnos a la Tumba de Artajerjes II, que está en lo alto de un promontorio rocoso del que destacan también sus relieves. Desde allí hay una magnífica vista a todo el recinto.

Después de visitar el pequeño museo, ya son las 14 horas, y prácticamente lo hemos visto todo pero antes volvemos a dar una pasadita por los relieves y quedarnos con esa imagen en la memoria.

Después de comer nos vamos a Naqsh-e Rajab, a 3 km de Persépolis. Son tres grandes rocas con bajorrelieves de grandes dimensiones y también muy bien conservados del período sasánida (siglo III d.c.)

Nos queda por visitar Naqsh-e Rustam, también muy cerca de aquí. Es una necrópolis y se encuentran 4 tumbas en forma de cruz: Darío I, Jerjes, Artajerjes y Darío II.

Vuelta a Shiraz sobre las 5, una vez en el hotel dejamos las cosas y nos vamos hacia la zona de la ciudadela. Sin embargo, casi todo está cerrado, incluso algunas mezquitas, cosa que nos extraña bastante. Mañana todavía estaremos todo el día en Shiraz así que lo dejamos para el día siguiente.

DIA 8: SHIRAZ

Sin duda, Shiraz fue la sorpresa de este viaje, se la conoce como la ciudad de las flores y los poetas, con muchas mezquitas y madrasas realmente bellas, además de la ciudadela y un encantador bazar.  Ubicada en una verde llanura, a los pies de la montaña Allah-o-Akbar y bañada por el río Khoshk, goza de un clima agradable. Entre abril y junio son probablemente los mejores meses para visitar Shiraz y, en general, Irán. Su población es de un millón de habitantes  aproximadamente.

A las 9 ya hemos desayunado. Hemos hecho unos pequeños cambios en nuestro programa, ya que teníamos previsto ver unos jardines pero ahora es muy mala época ya que no hay una sola flor. Así que nos vamos a la Madrasa del Jan. Las madrasas son escuelas teológicas en que se estudia el Corán, y también suelen vivir aquí muchos estudiantes. En ocasiones no permiten la entrada a turistas, así que es conveniente dejar alguna propina para poder acceder. La puerta de entrada es preciosa, revestida de azulejos de muchos colores, algunos de ellos representando el árbol de la vida pero por dentro aún es más bonita. Su patio es bastante grande y rodeado de naranjos. No vemos a ningún estudiante pero sí a varios mulás. Nos da un poco de corte pedirles una foto pero al final acceden de muy buen grado. Hay uno que lleva un tocado negro, se le conoce como seyed y tiene un rango superior a los que llevan el tocado blanco. No hay nadie en la madrasa y es un auténtico remanso de paz.

Otra verdadera joya es Nassir-ol Molk, que junto a la Mezquita del Imán en Isfahan, es la más espectacular que haya visto nunca. Al entrar en el patio, vemos de nuevo que estamos solos y nos maravillamos al entrar en la sala de oración. Sus azulejos del techo son maravillosos, dominando los colores rojizos, me faltarían adjetivos para resaltar lo bella que es esta mezquita; el mihrab es igualmente espectacular. Nos quedamos casi una hora extasiados antes sus azulejos.

Sin tiempo para recuperarnos de la emoción, la próxima parada es el Museo Narenjestan, la entrada es muy amplia con unos jardines muy bonitos; destaca sobre todo el Salón de los Espejos, y el de las Mujeres con pinturas de flores y mujeres en el techo.

Despues visitamos la Tumba del poeta Sa’di, que fue uno de los literatos más importantes de Shiraz, se le considera el mejor poeta místico de Irán. Es un sitio bastante visitado por sus habitantes, ya que es un recinto muy grande con bellos jardines; se suelen reunir aquí para conversar y disfrutar de la tranquilidad de este lugar. A lo lejos se distingue un pórtico donde se encuentra la tumba en mármol y grabado con poesías.

Otra tumba que visitamos fue, la Tumba del poeta Hafez, que también fue uno de los grandes poetas de Irán destacando en la lírica. El recinto es muy similar al anterior, con jardines y un pórtico con la tumba en mármol. Nos gustó más la primera.

Sin darnos cuenta, ya nos han dado las 13 horas, así que comemos en el Restaurante Shater Abbas, muy recomendable. Nos encantaron los kebabs.

Este día todavía nos reservaba una sorpresa mayúscula, el Imanzadeh Ali-ebne Hafez. Nuestra guía no lo destacaba demasiado pero nuestro conductor nos dijo que nos gustaría mucho, y desde luego, se quedó corto. Los imanzadeh son mausoleos en los que hay la tumba de algún familiar de un imán, lo primero que llama la atención es su espectacular cúpula. A la entrada nos facilitan el chador para ella, y tras la correspondiente propina, entramos y nos quedamos alucinados. Es bastante parecido al Santo Sepulcro de Ahmadi, pero muchísimo más pequeño y además, está permitido hacer fotos.

En el centro destaca el sepulcro, y sus paredes y techos están revestidos igualmente de cristales diminutos de diferentes colores: blanco, verde y rojo. Cuando caminas lentamente delante de estos espejos van cambiando de color. Tremendamente recargado. Desde luego, no deja indiferente. Mientras ella entra en la sala de las mujeres, disparo a diestro y siniestro intentando no enfocar a la gente que está rezando, aunque a veces resulta complicado no sacar alguno.

Cuando estoy a punto de salir, se acerca nuestro conductor y me dice que Myriam necesita la cámara; una cortina separa la zona de las mujeres y se la paso. Solo pude ver unos segundos pero me quedé alucinado. Este mausoleo también es una madrassa y en esos momentos, un mulá estaba enseñando el Corán a un grupo de niñas; tras pedir permiso al mulá, éste le dijo que podía hacer fotos sin problemas.

A las 3 de la tarde nos vamos hacia la Ciudadela, por dentro no vale nada la pena.

Todavía nos quedaba por visitar el bazar Vakil, y la Mezquita Vakil pero todavía es pronto para verlo con ambiente, así que buscamos una casa de te que está dentro del mismo bazar (Casa de té Saray-e Mehr).

A las 4 de la tarde entramos en la Mezquita Vakil, que está justo a la salida del bazar y como siempre, vacía. Nos quedamos allí más de media hora disfrutando del silencio.

El Bazar Vakil es más grande y chulo que el de Yazd, dentro hay un antiguo caravassar, ahora reconvertido en tiendas. Callejeamos sin rumbo unas 2 horas, y a las 7 nos vamos hacia el hotel, parando a cenar antes en una hamburguesería. Realmente hoy había sido un día grande. Mañana toca despedirse de esta fantástica ciudad. Nos vamos a Isfahan.

DIA 9: SHIRAZ – ISFAHAN

A las 8:15 bajamos a desayunar, y media hora después ya estábamos en marcha. Hoy será día de transición, nos espera Isfahan pero a más de 480 km, eso sí, de buena carretera como todas las que hemos visto en este país. Shiraz es tema de conversación de la mañana, pues no esperábamos que nos hubiese impactado tanto. Ahora vamos camino de la ciudad de “El Médico”, de Noah Gordon y que fue uno de los principales motivos de este viaje. Por el camino paramos en un par de caravasares poco interesantes ya que estaban bastantes deteriorados.

Después de comer en Abadeh en el restaurante de un hotel, a las 17:30 llegamos por fin a Isfahan. Está a punto de anochecer, así que hacemos rápidamente el check-in, dejamos las cosas en nuestra habitación y salimos volando hacia Naghsh-e Jahan Square (la plaza del Imán). Tras pasar por delante de la preciosa cúpula de la madrasa Chahar Bagh, llegamos en 15 minutos a la imponente plaza.

Es realmente majestuosa, es la tercera plaza más grande del mundo, tras las de Tiananmen en Pekín y la Plaza Roja de Moscú. Fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1979. Está flanqueada por 4 grandes joyas, la Mezquita del Imán majestuosa en una de sus esquinas, la Mezquita Loftollah con su maravillosa cúpula, el palacio Ali Qapu y el bazar.

Al llegar vemos que están montando un par de estructuras metálicas, se está preparando el Moharran, y todo tiene que estar listo para ese gran día de la Achura. Desde la mezquita del Imán cuelgan dos gigantescos carteles del Imán Jomeini y del actual líder espiritual.

Alrededor de la plaza, tiendas y más tiendas, de alfombras, de miniaturas, joyería, etc. Nos damos cuenta enseguida que Isfahan también es un paraíso para las compras; varios vendedores esperan a los turistas para darles conversación, y luego pedirles muy amablemente que les acompañes a su tienda. Nosotros no fuimos menos y en un correctísimo castellano, te dan conversación 5 o 10 minutos y luego te invitan a un té en su tienda; la verdad es que las alfombras son preciosas pero muy caras para nuestro presupuesto.

Teníamos ganas de ver al menos un poco del bazar, y para allá que nos fuimos pero había muy poco ambiente y algunas tiendas estaban ya recogiendo. En Isfahan estaremos 3 días más y tendremos tiempo suficiente para verlo, así que nos vamos a cenar y al hotel.

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